viernes, 22 de febrero de 2008

Manifiesto en el Dia del Arbol

Manifiesto en la 203 edición de la
“FIESTA DEL ÁRBOL”



Excmo. Ayto. de Villanueva de la Sierra



En esta “203 Edición de la FIESTA DEL ÁRBOL” más antigua, podemos descubrir, que existen una serie de plantas como la Magnolia de Villanueva de la Sierra, Comarca Natural de Sierra de Gata, que resultan singulares por su colosal tamaño, su escasez, su abrumadora belleza, su edad o sus usos por parte de la población local. En la mayor parte de las ocasiones tratamos de árboles emblemáticos, seculares y venerables, monumentales por sus portes, espectaculares por su tracería, árboles para nota sobresaliente, auténticos templos vivos, catedrales verdes, conocidos para cada municipio de Extremadura, al ser los últimos baluartes de lo vivo, de lo auténtico, de lo arcaico.

Alguno de estos árboles fueron hitos de referencia espacial, puntos de encuentro y escenarios de actividades antes habituales y hoy desgraciadamente desaparecidas. Titanes vegetales, colosos vivos que han visto el devenir de las distintas generaciones de las gentes de la zona y a su derredor se organizaba la sociedad, se creaban los paisajes, paisajes culturales. Y al mismo tiempo, esencia de la transmisión de la vida y el conocimiento de las sociedades tradicionales, pues en sí mismos constituyen un asombroso compendio de sabiduría y vida.

Por ejemplo, los Álamos u Olmos de las plazas y otros lugares señeros como ermitas e iglesias, eran los depositarios y guardianes de promesas y juramentos, de la impartición de la ley y la justicia, toma de decisiones y acuerdos, noticias, amores, así como de todos los acontecimientos sociales que ocurrían bajo su proyección y fuera de ésta. Estos enormes seres vivos han visto pasar muchas generaciones de personas bajo su influencia de copa, bajo su sombra, sobre su espectacular linaje evolutivo.

No podemos imaginar una forma de transmitir vida y cultura más contundente, simple y eficaz, más profunda y hermosa como lo hacen los árboles, al ser como libros vivientes, tan sólo abiertos a quien se digne a abrirlos. Es más, observando árboles como “La Magnolia de Villanueva de la Sierra”, a uno le entran ganas de ser amante y cronista de lo vivo, coleccionista de emociones y así nos debemos conminar a comprender y divulgar su interés y su presencia, e incitamos a sentir que los árboles son de los pocos seres vivos que embellecen con la edad, pues estas plantas, estos árboles, saben burlar el paso del tiempo al conocer el secreto de la inmortalidad. Árboles como armazones de los ecosistemas, esqueletos de lo vivo, almacenes de la historia. Incluso en otro tiempo, además de otras culturas cercanas o lejanas, se adoraba a algunos árboles que pasaban a tener carácter sagrado y casi místico.

En la actualidad, muchos de estas plantas singulares, muchos de estos árboles, están abandonados, no considerados, resultan agredidos e incluso eliminados sin sentido, demostrando sus gestores y la ciudadanía en su conjunto una enorme falta de cultura y sensibilidad hacia lo vivo, hacia lo propio. Realmente la pérdida de todo este legado patrimonial resulta tan absurda como acelerada. Debemos tener ánimo para conocer, conservar, amar y descubrir que los árboles son algo más que un simple nombre y que poco a poco “la cultura del árbol” y el respeto por todo aquello que nos rodea debe ser parte de nuestra forma de ser y sentir. Ahora bien, dejándonos imbuir por el dicho popular serragatino que afirma que “en la sierra el tiempo lo dan dao”.

Esta vieja Fiesta en Villanueva de la Sierra, se convirtió hace ya mucho tiempo por méritos propios en un referente mundial de primer orden para interpretar el valor de lo vivo que está a nuestro derredor, para sentir la necesidad de admirar la naturaleza en general e incluso derrochar cierto grado de admiración por árboles como éste y disfrutar de la FIESTA DEL ÁRBOL un año más.

Descubrir seres vivos tan impresionantes como la Magnolia de Villanueva de la Sierra, dentro del marco que supone esta “203 Edición de la FIESTA DEL ÁRBOL” más antigua, es un ejercicio integral para estimular y vivificar nuestros sentidos en un deleite sensorial, para meditar bajo su sombra, para descubrir junto al bagaje de su vida y su linaje, parte propia de la nuestra.



Bajo la Magnolia de Villanueva de la Sierra, del 2 al 5 de febrero de 2008
En la 203 edición de “LA FIESTA DEL ÁRBOL”
Comarca Natural de Sierra de Gata. Cáceres (Extremadura)


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“Amad todo lo creado,
la totalidad y el más pequeño grano de arena.
Amad cada hoja,
cada rayo de luz.
Amad los animales,
amad las plantas,
amadlo todo.
Si lo amáis todo,
os daréis cuenta del misterio en todas las cosas.
Cuando os hayáis dado cuenta,
cada día empezaréis a entenderlo mejor.
Y finalmente llegaréis a amar a todo el mundo
con un amor que lo abarca todo”

- Fedor Dostoievski -



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“Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana,
yo, hoy aún,
plantaría un árbol”

- Martín Luther King -



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“A la contemplación de un árbol
podría dedicarse la vida entera”

- Francisco Gines de los Ríos -



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“La sonata del bosque,
el fulgor de la luz,
la caricia del agua,
el olor del fuego,
el murmullo de la tierra,
el sabor del aire”

- Joaquín Araujo -
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“Los secretos de diversos paisajes,
humanos y naturales,
paisajes culturales.
Las múltiples y vitales emboscadas aquí y allá.
Los susurros de viejos árboles y la sabia joven de brotes nuevos.
Lo más grande y lo más pequeño preñado de luz.
La vida, que forma parte de mí.
La magia de los árboles”

- Álvaro Tejerina Gallardo -


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“En cierta ocasión mostró Buda un árbol a sus discípulos
y les pidió que dijeran algo acerca de él.
Ellos estuvieron un rato contemplándolo en silencio.
Uno pronunció una conferencia filosófica sobre el árbol.
Otro creó un poema.
Otro ideó una parábola.
Todos tratando de quedar por encima de los demás.
¡ Fabricantes de etiquetas !
Uno de los discípulos miró el árbol,
sonrió y no dijo nada.
Sólo él lo había visto.

- Anthony de Mello -
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